La exposición Exploraciones Sensibles: Entre el Gesto, la Imagen y el Silencio invita a recorrer las formas en que el arte refleja la experiencia interior. Cada artista busca una manera de mirar, sentir y reconstruir lo vivido. Hace visible lo que habita en la memoria, en el cuerpo o en los pensamientos. El gesto, la imagen y el silencio se combinan aquí como formas de expresar lo sensible: espacios donde lo íntimo se convierte en un relato visual.
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En las pinturas de Diana Patricia Blanco, la naturaleza tiene un significado que conecta las raíces culturales con lo espiritual. Su trabajo nace del diálogo con comunidades y conocimientos populares, donde lo ancestral y lo mítico se mezclan con la experiencia actual. Cada obra busca crear un sentido de reconciliación y paz. Es un acto que une el cuerpo con la tierra y el pensamiento con el corazón.
En piezas como Polinizadores o Yariguíes, su universo pictórico revela a la naturaleza como memoria colectiva y como fuerza vital de lo femenino. Crea paisajes simbólicos donde el color, la forma y el gesto se convierten en caminos de resistencia, amor y afirmación de identidad.
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Fanny Jasmín Mogollón Jaimes construye, a través de veintiún piezas, una poesía del silencio, donde cada fragmento cuenta una historia individual y colectiva. Conexiones Fragmentadas invita a reconocer que la comunicación va más allá de las palabras habladas; nos recuerda que el lenguaje también se habita con el cuerpo. Su propuesta reivindica la lengua de señas como un idioma completo, un puente que convierte el silencio en presencia.
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En las ilustraciones digitales de Lizeth Barbosa, el color y la narrativa se convierten en instrumentos de introspección y resistencia emocional. Su tríptico-Cuando me voy, A veces en mi lugar seguro y El monstruo que devora con palabras aún aparece-se expande con tres piezas derivadas del libro álbum No puedo, jestoy ocupada! (páginas 5, 7 y 10), tejiendo un relato visual sobre la resiliencia y la búsqueda de paz interior frente a la violencia emocional.
Mediante este conjunto de obras, la artista aborda la complejidad del abuso psicológico y la reconstrucción del espacio mental seguro, transformando el dolor en imagen poética. La sucesión cromática, que transita de verdes serenos a rojos intensos, refleja ese proceso de confrontación y sanación. En su obra, lo visual y lo narrativo confluyen para mostrarnos, que desde la fragilidad puede surgir una fuerza luminosa.

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La pintura de Fabian Urbina Duitama aborda el paisaje desde una perspectiva interior y serena. Su serie Paisajes Negros nos enfrenta la intensidad del color y a la sombra de lo que no se dice. En obras como La Línea o Paraíso Perdido, la ausencia de tonos fríos y la pincelada suelta generan un espacio de tensión y contemplación, donde el paisaje deja de ser decorativo para transformarse en una experiencia estética profunda, cercana a lo incierto y lo misterioso.
En conjunto, las obras, en diálogo, trazan un mapa de sensibilidades que transita entre lo personal y lo colectivo, entre la palabra y su eco. Exploraciones Sensibles invita a detenerse, a escuchar los silencios que la habitan y a reconocer en el arte una forma de conocimiento, de encuentro y de conexión con el mundo.